Basílica de Nuestra Señora del Pilar de Zaragoza

Zaragoza

La mayor joya del barroco que podemos encontrar en Aragón está en Zaragoza. Hoy hablamos de la Basílica de Nuestra Señora del Pilar.

A la orilla del Rio Ebro fue construida la basílica que fue promovida por el que era en su entonces Juan José de Austria, virrey de Aragón. Las obras dieron comienzo en 1681 trás los proyectos de los maestros de obras zaragozanos Felipe Busiñac y Felipe Sánchez. Las obras iban muy lentas, pero a partir de 1750, cuando el arquitecto Ventura Rodríguez, pasó a ser el encargado, se produjo un cambio radical, rediseñando el proyecto inicial. Renueva el interior de la basílica añadiendo las nuevas corrientes clasicistas de la época y diseña la Santa Capilla y el Coreto. Además decoró en piedra la fachada que da a la plaza, y en los 60 se levantaron las dos torres que dan al Ebro.

silueta

A lo largo de los siglos ha ido adquiriendo majestuosidad por sus proporciones, actualmente cuenta con once cúpulas con tejas vidriada multicolores: verdes, amarillos, azules y blancos. El interior es de una gran belleza, destacando lo que más me impactó a mi fue la Capilla. Que consiste en un pequeño templo que acoge la imagen de la Virgen, colocada sobre la Santa Columna, dentro de un camarín de plata, con fondo de mármol verde.

La cúpula que cubre la Capilla fue decorada por el pintor Antonio González Velázquez, con el tema de la Venida de la Virgen y Construcción de la Santa Capilla. Tras el altar se sitúa el altorrelieve de la Asunción, realizado por Carlos Salas siguiendo el academicismo clasicista tan del gusto de la época. Y para finalizar la representación pictórica de Regina Martyrum realizada por Francisco de Goya, quién pintó este fresco de gran belleza, aportando su gran personalidad plasmado en los colores y en las formas de las figuras. 

Si os ha gustado este post, os dejo con otra de mis entradas sobre la Sagrada Familia, Barcelona.

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